¿Quién tiene derecho a tener sombra?

Colabora: Lic. Carolina Somoza, Politóloga (UBA), diplomada en Derecho Ambiental, Derecho de personas migrantes y refugiadas y en Educación Ambiental Integral. Docente y asesora en la Defensoría del Pueblo (CABA).
Caminar por una vereda arbolada en un día de calor extremo no es lo mismo que caminar por una cuadra de cemento sin un solo árbol. Tampoco es lo mismo esperar el bondi al resguardo del sol, bajo la sombra de un árbol. Sin embargo, esta diferencia (que parece apenas estética o de "gusto urbanístico" para algunos) esconde una desigualdad estructural: no todos los barrios de una misma ciudad tienen el mismo acceso al arbolado público, y esa distribución desigual coincide, sistemáticamente, con la distribución de la riqueza.
Los barrios populares de Argentina (barrios populares y villas) suelen tener menos árboles, menos plazas y más superficie de cemento y chapa que los barrios de clase media y alta. La pregunta que da título a esta bitácora, "¿Quién tiene derecho a tener sombra?", no es retórica: apunta a pensar el arbolado urbano no como un adorno paisajístico sino como un bien ambiental cuya ausencia o presencia condiciona la salud, el confort térmico y la calidad de vida de las personas según el barrio en el que les tocó nacer o vivir.

El arbolado público cumple funciones que van mucho más allá de lo visual: regula la temperatura, mejora la calidad del aire, amortigua las lluvias intensas y favorece la salud física y mental de quienes habitan la ciudad (Redacción UNNE, 2025). Un árbol adulto puede evaporar cientos de litros de agua en un día caluroso, refrescando el aire a su alrededor, y su copa puede enfriar superficies equivalentes a las de un departamento entero (La Capital, 2022). En términos de salud pública, los espacios verdes arbolados actúan además como una "válvula de escape" frente al hacinamiento en barrios densamente poblados y de vivienda precaria (Redacción UNNE, 2025).
Cuando estos beneficios no se distribuyen de manera pareja, dejan de ser un problema puramente ambiental para convertirse en un problema de justicia ambiental. La justicia ambiental parte de una constatación simple pero incómoda, y es que los grupos más vulnerables suelen ser los que menos contribuyen a los problemas ambientales de una ciudad y, al mismo tiempo, los que más los padecen y los que más hacen para combatirlos (INFOMED, 2026).
En la Ciudad de Buenos Aires, la brecha verde entre barrios se profundizó en la última década en paralelo con la densificación edilicia, ya que mientras se construyen torres en altura, la ciudad pierde superficie capaz de absorber agua de lluvia y mitigar el calor, y esa pérdida golpea con más fuerza a los barrios más densamente urbanizados (Informe Digital Metropolitano, 2026). La desigualdad es tan palpable que el mapa interactivo de la Ciudad de Buenos Aires (publicado y actualizado por el Gobierno de la Ciudad) no mapea los árboles ubicados dentro de barrios populares.
El fenómeno de la isla de calor urbana, es decir temperaturas más altas en las zonas con más cemento y menos vegetación, respecto de zonas con más verde, se repite en otras ciudades del país:
En Rosario, especialistas del Observatorio Ambiental de la Universidad Nacional de Rosario señalan que la proporción entre espacios verdes y superficie construida es desigual entre barrios, y que esa desigualdad se agrava con el reemplazo de sectores arbolados por construcciones que usan materiales que reflejan o retienen el calor en lugar de absorberlo (La Capital, 2022). Además, un relevamiento más reciente sobre Rosario describe cómo, mientras la costanera y los bulevares consolidados mantienen temperaturas más llevaderas en verano, la periferia urbana (donde, paradójicamente, se concentran los barrios populares) sufre un calor más intenso y persistente, agravado además por el llamado "calor nocturno". Los materiales de construcción de las viviendas precarias absorben radiación durante el día y la liberan lentamente durante la noche, impidiendo que el ambiente se enfríe (Barrameda, 2026). El mismo informe advierte que las estaciones meteorológicas oficiales suelen estar ubicadas fuera de las zonas más afectadas, lo que hace que las temperaturas "reales" que viven los barrios populares queden sub registradas en las estadísticas públicas (Barrameda, 2026).
En Tucumán, un análisis reciente sobre el arbolado urbano señala que no todos los barrios cuentan con la misma cobertura vegetal ni con las mismas condiciones ambientales, y advierte que perder arbolado no es perder ejemplares aislados sino deteriorar una infraestructura que regula la temperatura, mejora el aire y amortigua las lluvias intensas (La Gaceta, 2026).
En ciudades más pequeñas, como Punta Alta y Bahía Blanca, estudios sobre arbolado urbano comprobaron, con imágenes satelitales, que la temperatura bajo la copa de los árboles es significativamente menor que en sectores sin vegetación, y que esa diferencia no es igual en todos los barrios de una misma ciudad (Redalyc, s.f.).

La falta de arbolado en los barrios populares no aparece de manera aislada, sino que se suma a otras condiciones de vulnerabilidad ambiental. Según un informe de Techo Argentina citado por CISUR, la mayoría de los barrios populares del país está afectada por riesgo de inundación (48%) y por la presencia de basurales a cielo abierto (34%) (CISUR, 2025). Esto significa que, al déficit de árboles y sombra, se suman terrenos peor ubicados, viviendas con materiales de peor calidad térmica y menor acceso a sistemas de refrigeración. La combinación de estos factores configura lo que la literatura especializada llama injusticia climática. Esto significa que, quienes menos responsabilidad tienen en el calentamiento urbano (porque no son quienes construyen torres, asfaltan avenidas o generan la mayor huella de carbono) terminan siendo quienes más lo padecen, con mayor mortalidad evitable y mayor presión sobre los servicios de salud durante las olas de calor (INFOMED, 2026).
Pero, porqué se produce esta desigualdad? Distintos estudios sobre justicia ambiental urbana en América Latina permiten pensar algunas causas estructurales de este fenómeno. Por un lado:
La planificación urbana histórica priorizó el arbolado y los espacios verdes en las zonas centrales y en los barrios de mayor poder adquisitivo, mientras que el crecimiento de los barrios populares se dio muchas veces de manera informal, sin planificación previa de espacio público ni de infraestructura verde (Tristán Rodríguez, s.f.).
Por otro lado, la presión inmobiliaria y la densificación urbana (gentrificación) suelen sacrificar primero los espacios verdes de los barrios con menor capacidad de organización y reclamo político, profundizando una distribución que ya era desigual (Urbanalab, 2025). A esto se agrega que el mantenimiento del arbolado existente (poda, riego, reposición de ejemplares) requiere de inversión pública sostenida, que tiende a concentrarse en las zonas con mayor visibilidad institucional o mediática.
Pensar la falta de árdobles en los barrios populares únicamente como una cuestión técnica (cuantos ejemplares hay, que especies conviene plantar) invisibiliza su dimensión política: la sombra, igual que el agua potable o el acceso a la salud, se distribuye según lógicas de poder y de prioridades de inversión pública.

Entonces, preguntarse quién tiene derecho a tener sombra es, en definitiva, preguntarse qué tipo de ciudad se está construyendo y para quién. El arbolado urbano no es un lujo estético reservado a los barrios que "pueden pagarlo", sino un bien ambiental cuya distribución desigual profundiza desigualdades preexistentes en salud, en confort térmico y en calidad de vida. Revertir esta situación exige pensar la forestación urbana como una política de redistribución (Barrameda, 2026) ya que no alcanza con plantar árboles en las plazas ya consolidadas, sino que es necesario priorizar a los barrios populares, que son, al mismo tiempo, los que menos arbolado tienen y los que más sufren el calor extremo. Solo así el derecho a la sombra puede dejar de ser un privilegio de algunos barrios para convertirse en una garantía ambiental para toda la ciudad #PorUnMundoMejor.
Bibliografía:
Barrameda (2026, enero 25). Calor extremo y desigualdad urbana. https://www.barrameda.com.ar/articulos-ecologia-medio-ambiente/calor-extremo-y-desigualdad-urbana/
CISUR – Ciudades Inclusivas, Territorios Integrados (2025, octubre 7). Vulnerabilidad Climática en barrios populares: desafíos de la Integración Socio Urbana. https://cisur.ar/hacia-una-politica-de-integracion-socio-urbana-con-justicia-climatica/
Infobae (2026, febrero 13). Las altas temperaturas por islas de calor urbanas aumentan el consumo eléctrico en la ciudad. https://www.infobae.com/tendencias/2026/02/13/las-altas-temperaturas-por-islas-de-calor-urbanas-aumentan-el-consumo-electrico-en-la-ciudad/
INFOMED (2026, febrero 5). Islas de calor urbano: ¿Qué son y cómo contribuyen al impacto de las olas de calor?. https://infomed.com.ar/islas-de-calor-urbano-que-son-y-como-contribuyen-al-impacto-de-las-olas-de-calor/
Informe Digital Metropolitano (2026, junio 11). El mapa de la desigualdad: la brecha verde en Buenos Aires. https://metropolitana.org.ar/idm/el-mapa-de-la-desigualdad-la-brecha-verde-en-buenos-aires/
La Capital (2022, noviembre 28). Isla de calor, el fenómeno que potencia las altas temperaturas en Rosario. https://www.lacapital.com.ar/la-ciudad/isla-calor-el-fenomeno-que-potencia-las-altas-temperaturas-rosario-n10034207.html
La Gaceta (2026, abril 16). Sin arbolado no hay ciudad: el déficit estructural de Tucumán. https://www.lagaceta.com.ar/nota/1132915/opinion/sin-arbolado-no-hay-ciudad-deficit-estructural-tucuman.html
OCDE (2024). Justicia ambiental: contexto, retos y estrategias nacionales. https://www.oecd.org/content/dam/oecd/es/publications/reports/2024/05/environmental-justice_466cb9e2/0e810fce-es.pdf
Redacción, Cuaderno Urbano (2025). Hacia ciudades verdes e inclusivas: el papel de los espacios verdes públicos. Cuaderno Urbano. Espacio, Cultura, Sociedad, vol. 42, n.° 42. https://revistas.unne.edu.ar/index.php/crn/article/download/8869/8546/27587
Redalyc (s.f.). Influencia del arbolado de las plazas sobre las temperaturas estivales en la localidad de Punta Alta (Argentina). https://www.redalyc.org/journal/3692/369280455004/html/
Tristán Rodríguez, M. S. (s.f.). Justicia ambiental urbana: luces y sombras. SciELO México. https://www.scielo.org.mx/pdf/est/v23n71/2448-6183-est-23-71-1.pdf
Urbanalab (2025, marzo 16). La Justicia Ambiental y el Acceso Equitativo a Espacios Verdes. https://urbanalab.org/2025/03/16/la-justicia-ambiental-y-el-acceso-equitativo-a-espacios-verdes/



Comentarios