"Ciberseguridad Sostenible: Desafíos en la formación profesional"
- Dr. Thomas Parma Zeida

- hace 3 horas
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Colabora: Thomas Parma Zeida, Abogado con Orientación en Derecho Penal (UBA), Cursando Licenciatura en Ciberseguridad (UNSO), Diplomado en Ciberinteligencia (UNSO) y Certificaciones en Ciberseguridad por parte de Fortinet, Cisco y ISC2.
La ciberseguridad se ha consolidado como un pilar fundamental de la transformación digital. Sin embargo, el impacto ambiental de la misma continúa siendo un aspecto poco explorado y debatido en la formación profesional.
Vamos a analizar la intersección entre ciberseguridad y ambiente, poniendo el foco en el consumo energético de las tecnologías de protección digital, la protección de infraestructuras críticas y el rol del derecho en la construcción de una ciberseguridad más consciente y sostenible.

Tradicionalmente, la ciberseguridad ha sido abordada como un campo estrictamente técnico, orientado a la protección de datos, sistemas y redes frente a amenazas digitales. No obstante, el crecimiento exponencial de la infraestructura tecnológica plantea una pregunta cada vez más relevante: ¿Qué impacto ambiental generan las tecnologías que utilizamos para proteger el mundo digital? invitándonos a repensar la formación profesional y el rol social de la seguridad informática.
Tecnología digital y huella ambiental:
La digitalización de servicios esenciales depende de infraestructuras tecnológicas de alto consumo energético. Entre ellas se destacan los centros de datos, la inteligencia artificial aplicada a la detección de amenazas y los sistemas de monitoreo continuo. Por ejemplo: Los centros de datos, operan de forma permanente y requieren grandes cantidades de energía para su funcionamiento y refrigeración. De manera similar, los sistemas de inteligencia artificial utilizados en ciberseguridad procesan volúmenes masivos de información, incrementando la demanda computacional.
Ciberseguridad e infraestructuras críticas:
La ciberseguridad cumple un rol esencial en la protección de infraestructuras críticas como por ejemplo: redes eléctricas, plantas de tratamiento y potabilizacion de agua, sistemas energéticos y gestión de residuos, entre otros. Un ciberataque exitoso sobre estos sistemas no solo genera daños económicos o sociales, sino también consecuencias ambientales significativas.
La seguridad digital se convierte en una herramienta indirecta de protección ambiental, aunque rara vez sea reconocida como tal.

Ahora bien, adentrándonos en la cuestión "educación" la mayoría de los programas de formación en ciberseguridad priorizan competencias técnicas, éticas y en un plano si se quiere secundario pero no menos relevante cuestiones jurídicas, de este modo se termina dejando de lado a las dimensiones ambientales. Aspectos como la eficiencia energética o la responsabilidad legal frente a daños ambientales derivados de incidentes cibernéticos suelen quedar fuera del debate académico.
Esta fragmentación formativa ya no resulta compatible con la complejidad de los riesgos actuales en relación al cuidado y protección del medio ambiente.
Desde el derecho, conceptos como gestión de riesgos, compliance, debida diligencia y criterios ESG permiten integrar la variable ambiental en la toma de decisiones tecnológicas. La Ciberseguridad, entendida desde esta perspectiva, deja de ser únicamente una función técnica para convertirse en una responsabilidad social y ambiental.
Hablar de “Ciberseguridad sostenible” no significa debilitar la protección digital, sino pensarla mejor:
Diseñar sistemas eficientes, que no consuman más recursos de los necesarios.
Evaluar el impacto ambiental de soluciones basadas en IA.
Incorporar la variable ambiental en decisiones tecnológicas.
Formar profesionales con una mirada integral: tecnología, derecho y medio ambiente.
Este enfoque no es algo pasajero, sino una necesidad frente a los desafíos actuales #PorUnMundoMejor

Actualmente, la formación en ciberseguridad no prepara de manera adecuada a los profesionales para comprender el impacto ambiental de las tecnologías que protegen. Sin embargo, esta limitación representa también una oportunidad: construir perfiles interdisciplinarios capaces de articular tecnología, derecho y medio ambiente.
En un contexto donde lo digital y lo ambiental son dimensiones inseparables, avanzar hacia una ciberseguridad consciente y sostenible no es una opción, sino una necesidad.



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