IA y Derecho Ambiental en un mundo cambiante
- Dra. Candela Dominguez Castro
- 14 ago
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Colabora: Dra. Candela Dominguez Castro. Abogada, especialista en Derecho Administrativo. Asesora letrada en el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria. Docente Nivel Secundario y Terciario. Maestrando en Defensa Judicial del Estado.
La Inteligencia Artificial (IA) avanza a un ritmo vertiginoso y, aunque solemos asociarla con algoritmos de Redes Sociales o Asistentes Virtuales, su impacto ya se extiende también a campos impensados, como la protección del Ambiente. Frente a una crisis Ecológica global, la tecnología aparece como una herramienta poderosa, pero también como un nuevo desafío para el Derecho Ambiental, que aún intenta adaptarse a este escenario en constante transformación.

La IA permite procesar enormes volúmenes de datos en tiempo real, detectar patrones invisibles para el ojo humano y anticipar escenarios complejos. Estas capacidades están siendo utilizadas para monitorear la deforestación mediante imágenes satelitales, predecir incendios forestales, optimizar el uso del agua o controlar emisiones contaminantes en grandes industrias. Incluso hay proyectos que combinan IA con sensores para rastrear especies en peligro o detectar cambios en los ecosistemas antes que sean irreversibles.
En este contexto, el Derecho Ambiental (tradicionalmente anclado en principios como prevención, precaución y equidad intergeneracional) se encuentra frente a un nuevo actor: una tecnología que no solo brinda herramientas para aplicar la ley, sino que también genera situaciones que la legislación vigente aún no contempla.
¿Quién responde si un sistema automatizado falla en predecir un desastre ambiental? ¿Cómo se protege la privacidad de los datos recolectados en territorios habitados por comunidades vulnerables? ¿Qué garantías existen ante decisiones tomadas por algoritmos opacos, muchas veces sin supervisión humana?

La Normativa Argentina en materia Ambiental, aunque robusta en algunos aspectos, fue pensada en un contexto tecnológico muy distinto al actual. La Ley General del Ambiente N° 25.675 (sancionada en 2002) no imaginaba la posibilidad de que una máquina analizara en segundos lo que a un equipo de técnicos les llevaría semanas, incluso meses o años. Tampoco se previeron los dilemas éticos que puede traer el uso de la IA en decisiones que afectan territorios, poblaciones y recursos naturales.
Por eso, este cruce entre IA y Ambiente obliga a repensar el rol del Derecho. Regular no significa frenar la innovación, sino establecer límites claros, principios orientadores y mecanismos de control que garanticen que las herramientas tecnológicas estén al servicio del bien común. También exige que quienes ejercemos el Derecho (ya sea desde la práctica profesional, la docencia o la investigación), incorporemos una mirada crítica sobre el uso de estas tecnologías. Entender cómo funcionan, qué impactos tienen y qué marcos legales pueden o deben aplicarse, es parte del desafío #porunmundomejor.

La IA puede ser una aliada poderosa para enfrentar la crisis Ambiental, pero solo si es guiada por Marcos Jurídicos que prioricen la Justicia Ambiental, los Derechos Humanos y la protección de los bienes comunes. La sostenibilidad del futuro no dependerá solo de avances técnicos, sino de decisiones éticas, legales y políticas capaces de orientar ese progreso hacia un modelo verdaderamente justo y respetuoso con el Ambiente.
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